Esta decisión introduce una importante incertidumbre jurídica sobre el acuerdo y fue inmediatamente criticada por el poder ejecutivo comunitario. En la votación, celebrada ayer en Estrasburgo (Francia), con un resultado ajustado de 334 votos a favor y 324 en contra, los eurodiputados aprobaron solicitar al TJUE que determine si el acuerdo es compatible con las políticas del bloque continental.
Aunque cuenta con el respaldo de la Comisión Europea y de la mayoría de los Estados miembros, el acuerdo, concebido para crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, enfrenta una fuerte oposición de Francia, Polonia y de asociaciones agrícolas.
Antes de la votación, cientos de agricultores se manifestaron frente al edificio del Parlamento y celebraron el resultado tras su anuncio. El TJUE deberá ahora examinar el recurso, un proceso que podría retrasar o incluso frustrar un acuerdo considerado clave en la estrategia de Bruselas para ampliar el acceso a nuevos mercados.