(VOVworld) – Después de la Nochevieja y en el primer día del año nuevo lunar, se escuchan pregones de venta de sal en todas partes de Vietnam, sea en la entrada de las pagodas y los templos, sea en las calles. La compra de sal en las primeras horas del año nuevo se preserva en este país desde hace mucho tiempo. Indagaremos más sobre esta costumbre.

Los vietnamitas suelen comprar sal para su familia en la mañana del primero de enero lunar, siguiendo una tradición remota resumida en la conocida frase: “Comprar sal en los inicios del año y cal antes de su cierre”. Desde las 5 o 6 horas de la mañana del primer día del año nuevo, sobre todo en la llanura del Norte, vendedores ambulantes de sal andan por todas las calles o caminos rurales, o se colocan a la entrada de alguna pagoda o algún templo para promocionar su comercio. Casi todos los concurrentes compran un pozuelo de sal, sin ningún tipo de regateo. Nguyen Thanh Huyen, del barrio de Lang Thuong, distrito de Dong Da, en Hanoi, dejó saber: “Siguiendo la tradición de nuestros antepasados, en la mañana de cada primero de enero lunar, al escuchar pregones de sal, llamo al vendedor para comprarle un pozuelo lleno con el deseo de disfrutar de un año nuevo rebosante de suerte y felicidad.”
Por su parte, Le Thi Chi, residente de la ciudad de Nam Dinh expresó: “Yo suelo comprar un pequeño paquete de sal en el primer día del Tet, para pedir bendiciones a mi familia. Espero que en el año nuevo, la vida de todo el mundo mejore. Esta costumbre promueve la producción local y exige la elevación de su calidad para un mayor comercio, no solamente en los comienzos del año nuevo lunar.”

De hecho, esta tradición milenaria es una buena ocasión para que los comerciantes de sal aumenten sus ingresos en ocasión de la celebración del Tet. Muchos, incluyendo estudiantes también la venden en las primeras horas del año nuevo lunar, para proporcionar la suerte a los compradores según la creencia popular, y desde luego, para ganarse algún dinero. Nguyen Thi Bao, residente de Dan Phuong, en la capital es uno de ellos. “Desde hace más de 10 festividades del Tet, participo en la venta de sal cada primero de enero lunar para regar de suerte las familias que la compran y también para traer fortuna a la mía de alguna manera con ingresos que obtengo.”

Se puede decir que adquirir sal no solo es una costumbre, sino que reflejan valores culturales y humanitarios del pueblo vietnamita, que se esfuerza en preservarlo en la vida moderna.









