Violencia sangrienta en Cisjordania
La violencia provino de la incursión militar israelí en el campamento de refugiados palestinos de Jenin, en el norte de Cisjordania, el 26 de enero. Según una declaración emitida por el ejército israelí, la redada tenía como objetivo frustrar un plan para atacar el territorio de ese país por parte de la rama de la Yihad Islámica (PIJ). La rama del grupo yihadista de Jenin afirmó que sus miembros lucharon contra el ejército israelí con armas y artefactos explosivos preinstalados. A última hora del 26 de enero, el Ministerio de Salud palestino anunció que nueve palestinos murieron y otros 20 resultaron heridos en el enfrentamiento en Jenin.
Un día después de la redada, un palestino de 21 años abrió fuego dentro de una sinagoga en Jerusalén (también en Cisjordania), y ocasionó la muerte a siete israelíes e hirió a otros 10. Este fue el ataque más mortífero contra israelíes en Jerusalén en años. Horas más tarde, en la madrugada del 28 de enero, un niño palestino de 13 años llevó a cabo otro atentado con armas de fuego dentro de la ciudad de Jerusalén, hiriendo a dos judíos.
Inmediatamente después de los ataques, la policía y el ejército israelíes detuvieron a decenas de palestinos para investigarlos. El cuerpo de seguridad de Israel anunció castigos contra los familiares de los palestinos que llevaron a cabo los ataques y afirmó que tomarán todas las medidas necesarias para proteger a sus connacionales.
Del lado palestino, el movimiento islamista Hamas en la Franja de Gaza y la PIJ en Cisjordania pidieron a todos sus ciudadanos tomar represalias contra Israel. En tanto, la Autoridad Palestina anunció el cese inmediato de su plan de cooperación de seguridad con Israel en Cisjordania.
Urge poner fin de inmediato a la violencia
Ante tal coyuntura, numerosos observadores regionales e internacionales temen por la posibilidad de que estalle un nuevo ciclo de violencia sangrienta entre palestinos e israelíes, la cual puede convertirse en una nueva Intifada de los palestinos contra el ejército israelí, similar al levantamiento que tuvo lugar entre 2000 y 2005. Si la violencia sigue escalando, serán cada vez más sombrías las perspectivas de conversaciones de paz para poner fin al prolongado conflicto israelí-palestino.
Con el fin de evitar el peor escenario, muchos países y organizaciones internacionales exhortaron repetidamente tanto a Israel como a Palestina a ejercer la moderación y promover esfuerzos de negociación en aras de recuperar la estabilidad. Desde el Vaticano, el Papa Francisco llamó el 29 de enero a ambas partes a entablar un diálogo para encontrar una solución pacífica al conflicto de décadas. Al mismo tiempo, instó a la comunidad internacional a aunar esfuerzos para resolver este diferendo. El mismo día, Rusia, China y la Unión Europea (UE) también pidieron a Israel y Palestina que se abstuvieran de la violencia y redujeran las tensiones. En reacciones separadas, las potencias atribuyeron conjuntamente la reaparición del conflicto al fracaso de una solución basada en la fórmula de dos estados, y enfatizaron la necesidad de promover de inmediato diálogos de paz entre ambas partes, hacia una salida integral, equitativa y duradera.









