Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que ese mismo día llevaron a cabo numerosos ataques aéreos a gran escala contra diversos objetivos del gobierno iraní en varias zonas, incluida la capital, Teherán.
Durante el ataque a Teherán, aviones de combate israelíes lanzaron más de 120 bombas sobre instalaciones militares, fábricas de armas, bases de misiles y sistemas de defensa aérea.
Medios iraníes confirmaron que numerosas zonas de Teherán y la ciudad de Karaj, en la provincia de Alborz, sufrieron cortes de electricidad tras los ataques aéreos israelíes. Sin embargo, no se reportaron pérdidas humanas.
Por otro lado, Irán lanzó diez ataques con misiles balísticos contra Israel, que hirieron a once personas en la sureña región de Beersheba y provocaron un grave incendio en una planta química.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) afirmó haber lanzado nuevas oleadas de ataques como parte de la Operación “Promesa Verdadera 4”, dirigidas contra instalaciones israelíes y estadounidenses en el Golfo Pérsico.
El CGRI aseguró que sus misiles balísticos impactaron y dañaron gravemente el complejo industrial de Neot Hovav, cerca de Beersheba. Los ataques también tuvieron como blancos instalaciones militares israelíes en el desierto del Néguev, centros de seguridad gubernamentales en Jerusalén y Tel Aviv, así como tres bases militares estadounidenses en Irak, Kuwait y Arabia Saudita.









