
Pese a encierros y torturas, los soldados revolucionarios vietnamitas mantuvieron inquebrantable su espíritu de combate y la confianza en la victoria final del pueblo. Nguyen Van Chien, jefe de la Comisión de contacto entre los antiguos reclusos, expresó: “Con espíritu optimista, los presos revolucionarios aún aprovechaban el tiempo para dar clases políticas, de formación profesional y realizar otras actividades culturales para educar en las cualidades revolucionarias, consolidar la confianza y la postura política, así como sensibilizar a los guardias y supervisores. En el actual período de paz, queremos mantener y promover la tradición de patriotismo y la unidad nacional para contribuir a la construcción y defensa del país”.
El espíritu combativo y el brillante ejemplo de los ex prisioneros siempre constituye una fuente de inspiración para que las jóvenes generaciones estudien y trabajen y merezcan el sacrificio de sus predecesores.









