Estos dos cohetes alcanzaron objetivos simulados en el mar del este de la península de Corea después de volar 1.500 km.
El lanzamiento se llevó a cabo para confirmar la confiabilidad del sistema de armas y evaluar las actividades de ataque de las unidades submarinas, una de las principales fuerzas de disuasión nuclear de Corea del Norte.
La Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores de Corea se mostró satisfecha con los resultados de esta prueba.









