(VOVworld) - Para un país con más de 3 mil 200 kilómetros de costas del Pacífico, la historia de Vietnam se relaciona con el proceso de conquista del mar. La vida de los pescadores se vincula con faenas, oleajes y tormentas, por ello en su conciencia brota la fe en los espíritus que les protegen y traen mucha suerte. A través del tiempo, esto se convirtió en creencia y rasgo cultural y espiritual de los habitantes en el litoral.
Al referirse a la cultura espiritual, los Pescadores vietnamitas no pueden olvidar el culto al cá Ong (Ballena). Desde tiempos remotos ésta fue considerada como un ángel protector del mar. La leyenda cuenta que una vez al pasar por el mar, el Buda vio que las tormentas hundieron barcos, matando a numerosos pescadores. Lo lamentó mucho y lanzó su toga al mar que se convirtió posteriormente en un cardumen de ballenas para salvar a los náufragos. Desde ese momento el pueblo la venera como ángel protector.


Hoy día la veneración al cetáceo y la fiesta de “Nghinh Ong” se celebran en casi todas las aldeas pesqueras desde el Centro hasta el Sur. Aunque la forma de celebración es diferente todas las festividades se efectúan a finales de otoño y principios de primavera, con lo que da inicio a una nueva captura. Los rituales se componen de dos partes: la de la ceremonia y la festiva desarrollada de 2 a 3 días tanto en tierra firme como en mar. La actividad central de la fiesta es la procesión de la figura de la ballena en un bote estampado hacia su tumba y el templo del espíritu marino. Estas celebraciones tienen como objetivo agradecer y rogar. El investigador cultural, doctor Huynh Quoc Thang estimó: “Lo común consiste en que se recuerdan y establecen las relaciones con seres humanos, especialmente la ballena y el mar que alimentan al hombre. En su conciencia los habitantes costeros desean buen tiempo para lograr buenas capturas. Además siempre recuerdan a sus amigos que fallecieron en alta mar.”

Otra expresión indispensable en la ceremonia de “Nghinh Ong” es la presentación del Ba trao (canto y danza que elogian a la ballena y describen el sentimiento y faenas de pescadores como remar, enfrentar tormentas, lanzar redes y pescar). Después de la parte ceremonial se organizan los juegos deportivos populares como la regata de remo, juego de la soga, y la danza del león, entre otros. En los días festivos el ambiente marítimo está muy animado. Junto con el culto a la ballena, algunas aldeas costeras de Thanh Hoá también veneran al espíritu marino o Doc Cuoc (Espíritu de un pie). Un símbolo de esta creencia es el templo homónimo en la cordillera de Truong Le en el municipio de Sam Son.

Hoy día a lo largo del litoral vietnamita casi todas las villas pesqueras tienen templos, casas comunales y sepulcros en honor a la ballena y el espíritu del mar. Antes de salir al mar, los pescadores llegan a estos sitios para incensar y solicitar buena suerte y por la tarde las madres y esposas aldeanas se concentran aquí para respirar el aire fresco del mar y rogar por el regreso seguro de sus maridos e hijos. Con el paso del tiempo estas prácticas se mantienen y contribuyen a preservar un rasgo cultural espiritual de las costas vietnamitas./.









