
El matriarcado de los Cham se muestra claro en el matrimonio con el papel activo de la familia de la moza. Cuando la muchacha cumple la edad permitida para casarse, sus padres le proponen un chico de la aldea. Todos los trámites y ceremonias se realizan en clandestino, por lo cual acuden a los casamenteros para indagar sobre la familia del mozo. Después del matrimonio, el desposado cumple con los los preparativos de la novia y vive con su familia. En la actual época, la pareja puede vivir lejos de sus padres pero nunca olvidan de mantener las costumbres del hogar de la pareja femenina. Cuando mueren, los hombres Cham descansan en paz en el cementerio del linaje matriarcal. Sin embargo, aunque siguen reglas del matriarcado, el poder no pertenece totalmente al sector femenino: “Las mujeres al parecer son dueñas de la familia pero en realidad los hombres son los que toman la decisión final. Además, si una mujer es jefa del clan, al hablar sobre este cargo, no se dice el nombre de la señora, sino de su esposo".
El monje Han Van Dau, del santuario Po Inu Nuga en la provincia central de Ninh Thuan, afirmó que todas las tareas familiares son distribuidas específicamente para los hombres y mujeres. En la actual época, el marido y la esposa comparten la responsabilidad del hogar: “Los hombres se encargan de los trabajos de campo mientras las mujeres hacen faenas de la casa como cocinar arroz. Ambas partes comparten la responsabilidad en la educación de hijos y evitar discusiones”.

Las mujeres se encargan de las tareas principales de la familia sin que tengan que ejecutar trabajos duros de hombres. Las féminas tienen el poder absoluto pero las actividades del culto en santuarios se realizan por los hombres. El monje Han Van Dau dio a conocer: “La veneración en los templos se realiza por los hombres. Sus aportes consisten en redactar plegarias dirigidas a Dios. Por su lado las mujeres se encargan de los asuntos familiares, entre estos la gestión de ingresos y gastos como si fueran administradoras”.
Un dicho de los Cham dice: “Los hombres luchan y las mujeres reproducen”. La máxima sencillez esclarece la división del trabajo en la comunidad. Las mujeres asumen la noble responsabilidad de la gestión familiar y los hombres, la gestión social.









