Hay momentos en los que la transición de estación nos envuelve: las calles antiguas se mecen con la brisa fresca y sentimos que el viento es un aliento invisible, un mensajero de emociones que aún no encuentran palabras. Cada uno de nosotros guarda un viento propio: a veces es la brisa inquieta de sueños pendientes, otras un soplo suave que acaricia viejas memorias, y en ocasiones, un viento perdido en el ritmo acelerado de la vida. Hoy, en este espacio musical, les invitaremos a aquietar el corazón y dejar que el alma se sintonice con melodías que hablan del viento, como susurros profundos frente a los cambios, las inquietudes y el afecto.









