Ambas partes coincidieron en que la fuerza militar iraquí había logrado un progreso significativo.
En una declaración conjunta emitida después del diálogo, confirmaron que la misión de Estados Unidos y la coalición internacional liderada por esta potencia habían cambiado su enfoque hacia las misiones de entrenamiento y asesoramiento, permitiendo así la retirada de las fuerzas de combate restantes en Irak.









