Michel Barnier fue obligado a dimitir a sólo tres meses de asumir el cargo de Primer Ministro, después que parlamentarios de derecha e izquierda se unieran en una moción de censura en su contra. Esta es la segunda vez en menos de un año que el presidente Emmanuel Macron ha tenido que afrontar un cambio de primer ministro, luego de la dimisión de Gabriel Attal, en julio pasado.
El primer ministro francés, Michel Barnier, durante una moción de censura en la Asamblea Nacional en París, el 4 de diciembre de 2024. (Foto: Xinhua/VNA) |
Aumenta la presión sobre el presidente Macron
De los 577 legisladores franceses, 331 criticaron el Gobierno de Barnier. Esta administración fue la primera derrumbada en una moción de censura desde 1962 y Barnier se convirtió en el primer jefe de Gobierno con el mandato más corto en la historia de Francia. Este problema coloca al país en una situación sensible en los últimos días del año. También aumenta la presión sobre la administración del presidente Macron, quien tendrá que resolver dos cuestiones al mismo tiempo: aprobar el presupuesto antes de la fecha límite del 21 de diciembre, y elegir un nuevo Primer Ministro en el contexto en que resulta difícil encontrar un candidato capaz de recibir el apoyo tanto de la izquierda como de la extrema derecha.
Macron se encuentra en la mitad de su segundo y último mandato como presidente. Los resultados de las recientes elecciones anticipadas han complicado su último período en el poder y reducido su influencia en el país y en el extranjero. El mandatario se enfrenta a llamados a dimitir y también recibe cada vez menos apoyo, después de haber convocado a comicios parlamentarios anticipados.
Sin embargo, en un discurso a la nación pronunciado este jueves Macron afirmó que seguirá ocupando “plenamente” el cargo de jefe de Estado de Francia hasta el final de su mandato en 2027.
“El pueblo me ha encomendado la tarea democráticamente. Y llevaré a cabo plenamente esta misión de cinco años, hasta el final. Mi responsabilidad es garantizar la continuidad del Estado, el buen funcionamiento de las instituciones y la independencia del país, y protegerlos a todos”, dijo Macron.
La Constitución francesa no exige que el presidente dimita tras la caída del gobierno que nombró. Mientras tanto, el país no puede celebrar elecciones antes de lo previsto, porque el actual parlamento debe existir hasta junio de 2025, exactamente un año después de los comicios más recientes.
Consecuencias de la inestabilidad política
El colapso del gobierno francés tendrá muchas consecuencias y graves impactos en la situación política y económica de la eurozona debido a la posición de París como potencia en la Unión Europea (UE), especialmente en la resolución de cuestiones internacionales importantes del bloque como el cambio climático, la seguridad, la economía y la competencia comercial.
Anteriormente, su vecina Alemania también afrontó una situación similar cuando el gobierno de coalición del canciller Olaf Scholz estuvo en riesgo de disolución, lo que obligó al líder alemán a anunciar elecciones generales extraordinarias a principios del próximo año.
Por lo tanto, los problemas internos de ambos países empujarán el futuro de esta unión hacia muchos desafíos en un contexto en que la UE sigue buscando soluciones a dos importantes cuestiones vitales: poner fin al conflicto en Ucrania y responder al regreso de la administración del recién electo presidente estadounidense Donald Trump.
En términos económicos, el malestar en la nación gala se extenderá a otros países de la zona euro, con una moneda que perdió un 0,5 % de su valor frente al dólar estadounidense inmediatamente después de la caída del gobierno de Barnier y seguirá bajo presión a la baja, no sólo por la situación en Francia, sino también por una inestabilidad política similar en Alemania.









