Kieu Van Hoc forja cuchillos como si fueran auténticas obras de arte. (Foto: Cortesía del personaje) |
Según relatan los artesanos locales, Tat Tac estuvo conformada antiguamente por tres aldeas: Ngo, Bui y Son. En el siglo XVII, un hombre llamado Le Cao Son emigró desde el norte de Vietnam y decidió asentarse al pie del monte Ban, en Tat Tac. Allí enseñó a los habitantes locales el arte de la herrería, un oficio que pronto echó raíces y floreció. En su honor, los pobladores erigieron un templo y lo veneran como el “Santo de la Herrería”.
Con el paso de los siglos, Tat Tac se consolidó como una de las aldeas artesanales más célebres de la provincia de Thanh Hoa. El herrero local Nguyen Trong Hien, compartió: “Fui uno de los primeros en traer oportunidades de desarrollar el comercio con la artesanía a nuestra aldea. Como quien ha dedicado toda su vida a este oficio, me llena de alegría ver cómo las nuevas generaciones continúan el legado de nuestros antepasados”.
Antiguamente, Tat Tac era conocida por la forja de armas y herramientas agrícolas. Hoy en día, su producción trasciende esos límites tradicionales, ofreciendo diseños más variados, una calidad superior y mayor proyección comercial. La elaboración de una pieza terminada exige un proceso largo y meticuloso: desde el modelado del metal hasta su temple en el horno, cada etapa requiere destreza, experiencia y, sobre todo, una profunda dedicación.
El artesano Kieu Van Ha lleva casi dos décadas dedicado a este oficio, atravesando altibajos, pero la determinación por mantener vivo el legado de la aldea sigue ardiendo en su alma.
“El eco de los martillos resonando me acompañó desde que estuve en el vientre de mi madre. Es un trabajo arduo, pero la pasión corre por nuestras venas. Además, nos garantiza un ingreso estable. Siempre busco aprender nuevas técnicas para mejorar y modernizar nuestros productos”.
Con los esfuerzos incesables de sus artesanos, las producciones de Tat Tac comienzan a hacer eco en mercados internacionales, con mayor presencia en los países de la región. Kieu Van Hoc, otro artesano local comentó: “Nuestros principales productos son herramientas agrícolas y cuchillos. Tenemos clientes de todo Vietnam y, cada vez más, del extranjero. Muchos vietnamitas en ultramar encargan cuchillos personalizados para llevar a Estados Unidos o Europa”.
Turistas extranjeros se muestran impresionados con el oficio cuchillero en Tat Tac. (Foto: Cortesía del personaje) |
Para satisfacer la creciente demanda, muchas familias en Tat Tac han invertido en talleres modernos e importado acero inoxidable japonés de alta calidad para fabricar cuchillos y herramientas de primera categoría. Los artesanos también se adaptan rápidamente a las últimas tendencias del mercado, incorporando el comercio electrónico para vender sus productos a través de plataformas como Shopee, Lazada, Facebook y TikTok, y llegar así a un público más amplio.
Nguyen Hung, residente en Ciudad Ho Chi Minh, quien visitó Tat Tac precisamente para comprar cuchillos producidos por los artesanos locales, comentó: “Ya había encargado cuchillos de este poblado antes, y la calidad es excelente. Gracias a la inversión en maquinaria y materiales, sus productos ahora son estéticamente atractivos y comparables con los de importación”.
Los niños de la aldea de Tat Tac se familiarizan con el trabajo desde una edad temprana. Foto: cortesía del personaje |
Actualmente, la comuna de Trieu Loc cuenta con 20 empresas, de las cuales cinco se dedican directamente a la herrería, junto con cerca de 1600 hogares que participan en el oficio, generando empleo para unas 6 mil personas. Según estimaciones locales, el ingreso anual total del sector alcanza los 400 mil millones de dong (equivalentes a unos 16 millones de dólares).
Para llevar su tradición a nuevos horizontes, los talleres y empresas de la aldea han incorporado avances científicos y tecnológicos en sus procesos de producción, mejorando la calidad y el diseño de los productos. Gracias a ello, el histórico oficio de Tat Tac no sólo sigue vivo, sino que continúa forjando prosperidad y orgullo para las familias de esta tierra centenaria.









