Nelson Rodríguez A. (Primer Secretario de la Embajada de Venezuela en Vietnam)
Muchos asiáticos pisaron suelos venezolanos en la primera mitad del siglo pasado, procedentes, mayormente de “En Ping” China, cargados con sus baratijas y quincallas de mercerías y bituserías; al agotar los productos de sus comercios primarios (agujas, dedales, cierres, tijeras, corta uñas, mentol y variados ungüentos), se fueron incorporando a otros oficios como el de lavar y planchar ropas. De allí la expresión: “más caliente que plancha de chino” cuando la jerga popular quería exaltar el enojo o humor exacerbado de alguna persona.
Hoy son otros tiempos y Vietnam sorprende cuando a través de la Unión de Organizaciones de Amistad (HUFO) una de las expresiones más representativas del soft power vietnamita, en coordinación con las embajadas de la República Bolivariana de Venezuela y Cuba, promueve un foro para intercambiar opiniones acerca de lo que ocurre en el campo de la solidaridad en el lejano escenario latinoamericano, cuya experiencia ofrece posibilidades de integración que podrían ir más allá de los negocios tradicionales al incorporar la literatura y el arte en el universo de temas que abarca la Alianza Bolivariana para América (ALBA) y, a la cual, podría articularse el sureste asiático. Me refiero al conversatorio con expositores latinoamericanos, caribeños y vietnamitas, efectuado en Hanoi el pasado 6 de noviembre de 2013, intitulado: “ALBA: Avances y desafíos”, al que asistieran alumnos de la carrera de Estudios Internacionales de la Universidad de Vietnam, representantes del mundo diplomático hanoyense e interesados en el tema.
Digna de comentar la exposición realizada por el profesor, doctor Chu Huy Son la cual tituló: “Intercambio Cultural entre Vietnam y América Latina: Puente de Amistad”; elcalificado intelectual se desempeña como catedrático del área de Literatura Latinoamericana de la Universidad de Ciencias Sociales de la República Socialista de Vietnam y fue guía en la redacción del programa de Literatura Extranjera del Duodécimo grado de Educación Media vietnamita.
Con la precisión de una sapiencia acumulada en las numerosas horas de docencia, el doctor Sonabrió las cortinas de la imaginación y trajo al proscenio imágenes sobre lo que pudiera considerarse un péndulo integracionista que -tiene en la literatura- un vehículo a través del cual la ALBA, podría nutrirse para que ambos pueblos se conozcan y establezcan nexos que rompan las barreras de las distancias geográficas.

También intelectuales de Venezuela han hecho importantes aportes en este sentido que–quizá-debido a lo apretada de la síntesis a la que se sometió el doctor Son, por las exigencias de la mecánica de la actividad,excluyó en su disertación a poetas venezolanos como Alí Lameda, para citar un nombre concreto, y sobre todo ignoró los significativos aportes del “poeta del pueblo” Alí Primera “canta autor” cuya voz aún mantiene viva en los corazones de la gente, a lo largo y ancho de la geografía latinoamericana,la trashumante imagen del Tío Ho:
“Tenía la figura pequeña/ y la barba blanca/ el camarada Ho Chi Minh/ querido tío Ho Chi Minh/ inolvidable Ho Chi Minh/ (…) /más el pueblo que lo vio morir/ hoy más que nunca sentirá/ ganas enorme de luchar/ para lograr lo que él soñó/ era un soñador tío Ho Chi Minh/ era un valiente el tío Ho/ Quien se acostumbró a cantar/ a las luchas del Vietnam/ hoy siente ganas de llorar/ porque murió tío Ho Chi Minh/inolvidable Ho Chi Minh/ indoblegable Ho Chi Minh/ inolvidable Ho Chi Minh…”.

“Con un hijo en la mano/ y en la otra un fusil/ la mujer del Vietnam/ labra su porvenir/ la madre de Ho/ la hija de Ho/ la sangre, la hermana/ la tierra/ la lucha/ de Ho Chi Minh/ mujer del Mecong/ de bambú y arroz/ de arroz y bambú/ donde pisas tú/ pisa el porvenir/ la tierra, la hermana/ la hija, la lucha/ de Ho Chi Minh/ en el cielo se oye un avión/ las bombas caen/ en la tierra un gallo cantó/ un niño lloró/ parió con dolor/el futuro parió/ mujer del Vietnam/ mujer de sangre y de sol/ tu alma es una canción (…) en los brazos del Mecong/ te confundes con los juncos/ y tus piececitos/ son las raíces del arroz (…)”.
El doctor Son mediante un lenguaje cargado de emoción transmitió a los asistentes al conversatorio la importancia que a su juicio posee el intercambio cultural entre Vietnam y América Latina, al cual consideró “un puente de amistad entre las dos partes”.
En sintonía con sus planteamientos debemos decir que sin bases humanistas que nutran espiritualmente el sentido de vida de nuestros pueblos, difícilmente, los planificadores del desarrollo puedan armar el faro que guíe y armonice el engranaje de esa pesada máquina del progreso social.
De allí que el ideólogo y conductor indiscutible de la integración latinoamericana contemporánea el siempre recordado Comandante Hugo Chávez Frías, al referirse a la ALBA como proyecto integracionista, advirtiera: “No es retórica nuestra bolivarianidad. No. Es una necesidad imperiosa para todos los venezolanos y los caribeños fundamentalmente, buscar atrás, buscar en las llaves o en las raíces de nuestra propia existencia, la fórmula para salir de este laberinto”.









