Bueno, de acuerdo, ¿pero donde se encuentran esos cafetines? Muchos de ellos se sitúan en estrechas calles del viejo Hanoi, a veces en sus aceras mismas, o bajo la veranda de alguna mansión vetusta. No están demasiado animados, y el ambiente tampoco es muy bullicioso. Hasta los muebles van en consonancia con su entorno: estantes de madera teñidos por el color del tiempo, minúsculos taburetes, y pequeñas mesas, en las cuales se ponen unos vasos, unos coladores metálicos para el café, y platos de semillas de girasol secas...
“Este local mantiene su estado original. Observen… Las puertas, las escaleras, las mesas y las sillas… Todo es viejo. Trato de conservar este aspecto. Desde luego podía restaurar la cafetería y abrir una moderna como las que hoy se pueden ver en cualquier parte de la ciudad. Pero haré todo para mantener esta decoración, y también a mis clientes.” Nos acabó de confirmar Tran Thu Huong, propietaria de la Cafe Lam, una de las cafeterías más antiguas de esta capital, en el número 60 de la calle Nguyen Huu Huan, distrito de Hoan Kiem, frecuentada por artistas y jóvenes intelectuales. Podemos encontrar locales de este tipo en los alrededores de los lindos lagos de Hoan Kiem, Thuyen Quang y Truc Bach, entre otros.... En la céntrica calle de Nha Tho donde se ubica la Gran Catedral vemos una decena de cafeterías de estilo popular, todas invadidas por una clientela joven. Uno se contenta de consumir de su café negro, café con leche o café con huevo, al igual que otros. Una joven que ahí disfrutaba del café nos aseguró:
“Paso una o dos horas en las cafeterías de este tipo casi todos los días, sola o con mis amigos. Para mí, no vale la pena ir a los establecimientos caros, porque busco un lugar simpático y tranquilo. ¿Quieren saber mis direcciones favoritas? Hay una pequeña cafetería-acera en la calle Nguyen Du, que a mí me gusta mucho. Frecuento también el cafetín Dinh, en la calle Dinh Tien Hoang”.
Cafe Lam, lugar frecuentado por artistas y jóvenes intelectuales hanoyenses
Dao Phuong Ngoc Huyen habita este barrio. Ella también compartió esta opinión diciendo: “¿Las cafeterías de lujo? Hay “Serenas”, que hace también piano-bar, o Clever Juice, en la calle de Hang Bai. Pero honestamente esas no son de mi gusto. Voy a esos sitios solo cuando debo encontrarme con alguien importante. Si no, prefiero los cafetines, por ejemplo unos pequeños en la calle de Ba Trieu. Ahí, por lo menos puedo cotillear tranquilamente y estirar las piernas.”
Así, parece que el esnobismo no tiene mucho efecto en la joven generación en Hanoi, y por más modernos que sean, los nuevos y grandes establecimientos a la occidental no pueden cautivar a todos. La resistencia de los cafetines-acera en la vida moderna que transforma a Hanoi día tras día no solo muestra un rasgo tradicional de sus habitantes, sino algo más duradero y mucho más típico de los hanoyenses, que es la convivencia.