Este discurso anual, que marca la agenda política de Bruselas, suscitó especial interés al producirse en medio de la controversia sobre la política comercial comunitaria, en particular tras el acuerdo alcanzado con Estados Unidos el pasado agosto.
Una lucha por la autonomía
Von der Leyen presentó varias líneas de acción, con la política exterior en primer plano. Afirmó que Europa debe defender su independencia y la paz en un mundo convulso donde gana terreno un orden internacional basado en la fuerza y algunas potencias mantienen posturas ambiguas o abiertamente hostiles hacia el continente.
En relación con el pacto comercial suscrito con Washington, que establece un arancel de un 15 % a las exportaciones europeas, la funcionaria defendió la decisión como un mal menor que aporta estabilidad a las relaciones transatlánticas en tiempos de volatilidad.
Alertó, asimismo, sobre el riesgo de una guerra comercial abierta con consecuencias imprevisibles para la economía y la política europea, al tiempo que reconoció, de facto, que el equilibrio entre intereses económicos y geopolíticos obliga a Bruselas a diversificar sus socios.
“Debemos redoblar los esfuerzos para diversificar nuestras alianzas. El 80 % del comercio europeo se realiza fuera de Estados Unidos, por lo que debemos aprovechar esas oportunidades. En un sistema global cada vez más inestable, Europa reafirma las reglas comunes con acuerdos ya firmados con México y Mercosur, y con un pacto histórico con la India que esperamos concluir antes de fin de año”, manifestó Von der Layen.
Esta estrategia obtuvo el respaldo de líderes como el canciller alemán, Friedrich Merz, quien instó a Europa a redefinir sus prioridades con autonomía respecto a Washington.
“No debemos y no podemos seguir esperando que Estados Unidos garantice la seguridad de Europa. La relación entre las dos partes ha cambiado. Estados Unidos ha revaluado sus intereses desde hace tiempo y la Unión Europea también debe ajustar sus intereses sin falsa nostalgia”, sostuvo.
Sin embargo, no todos los grupos políticos comparten la visión de la Comisión Europea y de su propia presidenta. Poco después de su discurso, la formación “Patriotas por Europa” (PfE), tercera fuerza en la Eurocámara, presentó una moción de censura contra la Comisión, acusándola de debilitar la autonomía estratégica de la UE con acuerdos comerciales controvertidos.
Perspectivas económicas bajo vigilancia
Al margen de la pugna política, la situación económica tampoco despeja incertidumbres. La víspera el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo el tipo de interés de referencia en el 2 %, la segunda pausa consecutiva tras la rebaja de junio. Se mantuvieron igualmente inalterados los otros dos tipos clave, incluido el de depósito, que también se sitúa en el mismo nivel.
El BCE señaló que la inflación converge hacia el objetivo de medio plazo y que las perspectivas de precios se mantienen estables, con una previsión del 2,1 % en 2025 y del 1,7 % en 2026. No obstante, la presidenta Christine Lagarde pidió cautela ante factores que pueden lastrar la recuperación.
“Los altos aranceles, la fortaleza del euro y el aumento de la competencia global ralentizarán la economía de la Eurozona en los próximos meses. Sin embargo, es probable que estos vientos en contra se disipen el año próximo”, afirmó.
Los últimos datos avalan una previsión de crecimiento del 1,2 % para 2025, frente al 0,9 anterior. Pero los analistas advierten de cuatro riesgos principales: el impacto de los aranceles estadounidenses, el aumento del gasto público en Alemania, una eventual rebaja de tipos en Estados Unidos y la inestabilidad política en Francia.
Lagarde coincidió en que todos esos elementos obligan a extremar la vigilancia y a aprender de la reciente experiencia comercial con Washington.









