Nguyen Truong experimentó ese disfrute estético desde el momento en que leía sobre diseños y los veía en objetos de cerámica y la pasión por coleccionarlos se infiltraba paulatinamente en su mente. A través del tiempo, su colección se hizo cada día más abundante. Le Thi Minh Tam, una coleccionista en el barrio de Xa Dan, Hanoi, dijo: “En la cafetería de Truong hay numerosos objetos preciosos desde las épocas de Khang Hy y Can Long en China hasta las dinastías Lý, Tran y Le en Vietnam. Estos contienen informaciones que desconocía, por ello vengo aquí para aprender de los coleccionistas experimentados e intercambiar conocimientos con ellos.”

Al acudir a este lugar, los clientes no solo se sienten satisfechos por el buen café preparado por el anfitrión, sino que tienen la oportunidad de contemplar y relajarse con objetos antiguos preciados. Otra cosa importante es que en este recinto ellos encuentran la oportunidad de compartir con los coleccionistas. Muchas personas han quedado fascinadas por las historias y detalles raros de “escasos” objetos de Truong como una estatua del león de madera y una escudilla de la época Le comprados por él en Xiphuchat, Tailandia o una estatua de bronce conseguida en un mercado a cielo abierto en España etc... Dijo que disponía de alguna fortuna, por ello pudo comprar varios incensarios singulares para enriquecer su colección. Truong contó:“Traté de comprar un objeto antiguo de un anciano en el casco de Hanoi durante 5 años pero su dueño no quería venderlo. Un día invernal de l982 cuando su edad era muy alta me invitó a su casa y dijo: Anteriormente usted quería comprar este objeto, ahora se lo doy y puede pagarme cuanto quiera. Entonces lo compré y guardo hasta hoy. Cada vez que lo veo percibo el sentimiento humano y no lo vendo a nadie aunque muchas personas querían conseguirlo.”
Con la concepción de que los objetos antiguos cargan sentimiento humano, por ello aunque preciosos los presenta en su cafetería para que los clientes puedan contemplar las excelencias milenarias. Para Truong y los integrantes de su Club de coleccionistas objetos antiguos, cada uno de ellos tiende un puente cultural que une a los antecesores con la actual generación.









