Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20 reunidos en Balí, Indonesia. |
Según economistas internacionales, la preocupación de la titular del FMI básicamente reflejó las graves dificultades y desafíos que enfrenta la economía global, entre las cuales incluyen la tasa de inflación, la más alta en décadas en varias de las principales economías.
Indicadores preocupantes
La mayoría de los análisis e informes internacionales sobre la economía mundial comparten la opinión de que el prolongado conflicto armado entre Rusia y Ucrania y las sanciones impuestas por Occidente a Moscú están interrumpiendo la cadena de suministros a nivel mundial, elevando así los precios del combustible y alimentos y exacerbando dificultades en muchos países que han sido duramente golpeados por la pandemia de covid-19 durante los últimos dos años.
La evidencia más notoria para tal
Mientras tanto, el panorama económico en la mayoría de los países europeos no es más optimista. En concreto, la tasa de inflación de Italia en junio aumentó un 8%, marcando el mayor incremento mensual de este indicador en 36 años. Asimismo, la inflación francesa en el mismo mes subió a su nivel más alto desde 1991 cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) experimentó un crecimiento interanual de 5,8%. Por su parte, Alemania, la mayor economía de la Unión Europea registró un incremento inflacionario del 7,9%, el nivel más alto desde 1990, y muy por encima del objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo (BCE). Aparte de eso, el euro (moneda común de la eurozona), se depreció continuamente, lo que refleja el debilitamiento de la fuerza económica general de todo el bloque comunitario.
Para China, una economía considerada como inmunizada ante la actual situación inflacionaria global, su crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre fue solo del 0,4% en comparación con el mismo período del año pasado, mucho más bajo que lo pronosticado y la meta fijada por su Administración.
Por supuesto, la causa de este modesto crecimiento en China es fundamentalmente diferente a la de la mayoría de las demás economías. En concreto, en el período pasado, el gobierno de Beijing impuso estrictos confinamientos a gran escala para controlar la pandemia de covid-19, los cuales limitan significativamente las actividades productivas y comerciales. Sin embargo, independientemente de cualquiera razón, la baja tasa de crecimiento del gigante asiático se considera como un factor desfavorable para la economía global.
Perspectivas y soluciones
Según la directora general del FMI, Kristalina Georgieva, las dificultades y los desafíos actuales continúan ejerciendo presión sobre muchas economías, especialmente los países de desarrollo y de bajos ingresos. En consecuencia, más del 30 % de las economías emergentes y en vías de desarrollo, y el 60 % de los países de bajos ingresos están cerca del riesgo de no pagar sus deudas.
Ante tal contexto, Georgieva llamó a los países a hacer todo lo posible para controlar la inflación y reveló que su entidad cumplirá pronto sus compromisos adicionales destinados al Fondo de Crecimiento Sostenible y Reducción de la Pobreza, un programa de préstamos preferenciales para países pobres. Agregó que actualmente, los países miembros del G20 han comprometido cerca de 10,5 mil millones de dólares para este fondo. Esta suma cubrirá alrededor del 75 % de las necesidades, acotó.
A su vez, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo que los gobiernos deben prepararse para la posible recesión económica y adoptar políticas dirigidas a minimizar sus impactos.









