(VOVworld) – La temporada de aguas bajas comienza del 10 o 16 de febrero lunar hasta el mes de agosto, una estación ideal para que los habitantes de la isla de Ly Son, provincia de Quang Ngai cosechen mariscos. Durante este tiempo, las mareas bajan, dejando expuestos arrecifes de coral y para numerosos pescadores le significa una cosecha abundante.

A las 2 de la tarde, las mareas bajan y en la isla reinan el alboroto y el chachareo de los lugareños, en su mayoría mujeres. Todo el mundo lleva herramientas indispensables como hoces, cestas y bolsas para cosechar verduras, mejillones, caracoles de mar y peces, desde la mañana hasta la noche. Nguyen Thi Huong, habitante de la isla de Ly Son está cargando su bolsa de alga de Hypnea para vender a los mayoristas que le esperan. “Recojo la alga Hypnea durante 3 horas. Con 4 o 5 kilogramos de verduras frescas, puedo hacer un kilogramo de la verdura seca. Gano cada día 150 mil dongs (unos 7 dólares estadounidenses). Otros compañeros que capturan mejillones ganan lo mismo que yo”, reveló la señora Huong.


Numerosas personas, entre ellas la señora Le Thi Minh aprovechan la temporada de aguas bajas para capturar mejillones, caracoles de mar y peces para preparar las comidas familiares. En especial, los mejillones son fáciles de capturar y por eso casi todo el mundo acude a recogerlos. Minh dio a conocer: “Después de procesar, este monto de mejillones se puede llenar un cuenco grande. Con estos, podemos preparar comidas rehogadas mezclando con papayas, verduras encurtidas o fideos de harina de arroz. Además, se puede optar por cocinar gachas de arroz”.


Además de dichas especies marinas, los pescadores en la isla de Ly Son capturan erizos y caracoles de mar para mejorar sus ganancias. Cada tarde, los habitantes locales explotan 5 toneladas de algas normales y de Hypnea, así como una tonelada de caracoles de mar. Gracias a la estabilidad de precios y el aumento creciente del flujo de turistas al islote, cientos de hogares se han beneficiado de un buen ingreso. Según Nguyen Thi Huong, con las ventajas naturales, los habitantes no necesitan más que su propia laboriosidad para ganarse el sustento. “Nunca vivimos en escasez, salvo algunas personas enfermas o carentes de laboriosidad”, dijo Huong.



En la temporada de aguas bajas, los niños se bañan a gusto en el mar sin necesitar la atención de sus padres. Al cabo de un buen rato, corren hacia su madre para ayudarle a tirar palanganas o buscar mariscos con mucho ánimo.










