En la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este, tercer lugar sagrado del islam, numerosos creyentes rezaron en el exterior tras el cierre del recinto por parte de Israel, coincidiendo con el inicio de los ataques contra Irán. Es la primera vez que este santuario permanece clausurado durante los últimos diez días del Ramadán y la festividad del Eid al-Fitr desde el comienzo de la ocupación en 1967. En circunstancias normales, decenas de miles de personas acuden a este lugar para las celebraciones religiosas.
El Eid al-Fitr marca el final del mes sagrado del Ramadán. Este año, Israel cerró todos los pasos de entrada y salida de Gaza tras lanzar su ofensiva contra Irán el 28 de febrero. El paso de Kerem Shalom reabrió días después para permitir la entrada limitada de ayuda humanitaria.
Por su parte, el cruce de Rafah volvió a operar el 19 de marzo, lo que facilitó el traslado de un número reducido de heridos y enfermos palestinos a Egipto para recibir tratamiento, así como el regreso de algunos ciudadanos a Gaza para reunirse con sus familias.
Más de 1.100 de las aproximadamente 1.240 mezquitas de Gaza han sufrido daños a causa del conflicto.









