En este sombrío contexto, el informe de evaluación sobre la situación económica de los 27, divulgado por la Comisión Europea, añade gamas grises al triste cuadro económico. Según el reporte, la economía de la eurozona, integrada por 17 países, disminuirá un 0,4% en 2012, puesto que la crisis de la deuda pública está perjudicando la confianza y aumentando el paro a un nivel récord. Estimó que el déficit fiscal de España podrá aumentar al 6,4% en 2014, muy por encima del objetivo de 2,8% trazado por el Gobierno de Madrid a principio de este año, y el índice del 3% del Producto Interno Bruto advertido por la Unión Europea. A su vez, Alemania solo alcanzará un crecimiento del 2% en 2014, una cifra mucho más modesta que la prevista anteriormente por la misma Comisión Europea. Mientras tanto, Grecia que acabó de aprobar por cuarta vez el plan de austeridad en los últimos 2 años, enfrenta una altísima tasa de desempleo, una cuarta parte de los trabajadores, a causa de los recortes. La deuda pública del país helénico representa actualmente el 170% del Producto Interno Bruto y según los pronósticos del último plan de austeridad, esta cifra aumentará a 220% en 2016.
A partir de estos indicadores, el comisario de economía de la Unión Europea, Olli Rehn, reconoció que no habrá una respuesta fácil para los problemas del bloque.
El Parlamento Europeo no logra sellar un acuerdo
sobre el presupuesto comunitario para 2013
La crisis de la deuda pública no solo influye en cada uno de los 17, sino que también provocan impactos directos en los fondos adicionales para el presupuesto de la Unión Europea. La muestra más reciente de ello es el fracaso de las negociaciones sobre el presupuesto del bloque para el año que viene, después que los países pro austeridad se niegan a compensar los fondos dedicados a los miembros más desfavorecidos. La Comisión Europea y el Parlamento de la Unión Europea propusieron aumentar el presupuesto en un 6,8% (a 138 mil millones de euros) en 2013, sin embargo los países miembros solo quieren un 2,8%. Las dos entidades afirmaron que el bloque necesita más recursos para impulsar su crecimiento y resolver el desempleo que alcanzó cifras récord en diferentes naciones miembros. Por otro lado, las partes no lograron un acuerdo sobre una recompensa de 8 mil 900 millones de dólares gastados en el presente año. Los donantes principales alegaron que no pueden aportar más mientras su pueblo debe apretarse el cinturón. La mayor inquietud radica en que sin un acuerdo sobre las contribuciones al presupuesto común, la Unión Europea dejará de funcionar.
La lista cada vez más ampliada de los países influidos por la crisis de la deuda soberana y las dificultades en lograr un consenso sobre el presupuesto de la Unión europea demuestra que la tormenta financiera sigue ocasionando perjuicios considerables al viejo continente.