Autor: Angel Miguel Bastidas (Venezuela)

Otro veterano de guerra, Billy Kelly llevó al monumento de los caídos en My Lai, 504 rosas rojas, una para cada una de las víctimas, apenado por lo que habían hecho sus compatriotas hace 44 años, en la llamada Masacre de My Lai.
El capitán Ernest Medina no sabe tocar violín, sólo sabe accionar armas de grueso calibre…no sabe colocar rosas, sólo sabe colocar minas antipersonales. Dijo ante el tribunal que lo juzgó por 22 muertes directas, que sólo cumplió órdenes como comandante de la Compañía “C”, 20ª División de Infantería. Estuvo en prisión 3 años y medio: menos de dos meses por cada víctima.

Cada My Lai tiene su Ernest Medina, los de Kandahar no serán la excepción, no irán a la cárcel porque sólo “estaban cumpliendo órdenes”, como dijera el capitán de la Compañía “C”.
My Lai no ha terminado.









