
El incidente se produjo el 17 de noviembre, varios días después de la visita del presidente del país, Muhammadu Buhari a esta área donde afirmó el acercamiento del grupo terrorista Boko Haram al fracaso. Hasta la fecha, no se ha confirmado si la explosión se deriva de un atentado suicida o un artefacto instalado. Fuentes policiales revelaron que la mayoría de las víctimas mortales eran vendedores ambulantes y transeúntes. Según estadísticas, desde 2009, los asaltos realizados por dicho grupo terrorista han cobrado al menos 17 mil vidas y dejado sin techo a más de 2 millones 500 mil personas. Boko Haram prestó juramento de lealtad al Estado Islámico y planeó crear en África Occidental un sultanato que se extienda a lo largo de la frontera nigeriana hasta los países vecinos, Chad, Camerún y Níger.









