Además de perder esta fecha límite, la COP30 sigue enfrentando dos grandes controversias: el futuro de los combustibles fósiles y los compromisos financieros destinados a los países más vulnerables.
Varios Estados, respaldando la propuesta de Brasil, exigen una hoja de ruta clara para la transición energética, mientras que algunos productores de petróleo y gas se oponen. Por su parte, los países en desarrollo cuestionan la efectividad del compromiso de 300.000 millones de dólares anunciado en la COP29 para apoyar este proceso, especialmente tras la reducción de la cooperación climática de Estados Unidos bajo la administración del presidente Donald Trump.









