En una declaración emitida este jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita condenó enérgicamente tal incidente.
El mismo día Jordania convocó al embajador sueco en Amman para protestar por la acción, calificándola de “incitación y racismo”.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Kuwait dijo que la quema de la copia del Corán era un insulto para los musulmanes en todo el mundo, e instó a las personas a promover los valores de tolerancia y convivencia. Irán también expresó su desaprobación por el acto, calificándolo de “provocador, desconsiderado e inaceptable”.









