Según el Centro de Conservación de Elefantes de Dak Lak, el número de elefantes salvajes ha disminuido drásticamente en las últimas tres décadas, de más de 2.000 en 1980 a aproximadamente 60 a 65 hoy en día, en su mayoría en los bosques de Buon Don y Ea Sup.
Desde 2009, 17 elefantes han muerto debido a que sus hábitat fueron destruidos por la explotación de maderera o para cultivos agrícolas. Se reportaron cinco elefantes ejecutados por los cazadores ilegales para apropiarse de sus colmillos de marfil.
Expertos nacionales e internacionales han expresado la preocupación de que los últimos elefantes supervivientes pronto podrían desaparecer en Tay Nguyen (Meseta Occidental) y pidieron protección urgente mediante el mejoramiento de su entorno natural.















