
Según Liurka Rodriguez Barrios, primera secretaria de la Embajada de Cuba en Vietnam, la visita de Fidel Castro al país indochino en septiembre de 1973 marcó un hito histórico en las relaciones bilaterales porque con anterioridad, ambas naciones habían mantenido estrechos sus lazos y compartido la causa ideológica de liberación nacional. Opinó que el hecho de que Fidel agitara la bandera del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur alza también los sueños de ambos pueblos y su historia por la resistencia contra enemigos poderosos. “Vietnam se convirtió en un símbolo de lucha y resistencia admirado por todos los pueblos del mundo y en especial el cubano. La visita de Fidel también fue un estímulo para aquellas personas, aquellos hombres y mujeres en todo el mundo que veían en la resistencia del pueblo vietnamita y la naturaleza de sus aspiraciones de paz, libertad, transigencia y de no doblegarse ante ninguna injusticia”.

Fidel tenía una frase que marcó un momento importante de las relaciones bilaterales: “Por el pueblo de Vietnam, estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre”. De acuerdo con Héctor Rodríguez Llompart, integrante de la delegación cubana encabezada por el líder revolucionario en la provincia de Quang Tri en 1973, nada más pisar en Vietnam del Sur, Fidel se sentía eufórico y contento al hablar con los combatientes vietnamitas. Héctor recordó: “En cuanto al viaje hacia el sur, debo señalar que era un momento difícil ya que los vietnamitas lógicamente se preocupaban de que Fidel visitara el sur. Si desconoce de ese viaje, esto provoca una reacción por parte de los yanquis que hacen una provocación de cualquier tipo. Además íbamos a pasarle por caminos potencialmente minados, inclusive algún accidente en un país que estaba en pie de guerra, podía suceder”.

Después de la visita del líder cubano, se presenciaron numerosas actividades de apoyo a Hanoi por parte de La Habana, entre ellas, el abastecimiento de azúcar y equipos y el envío de especialistas, los cuales participaron en la construcción del hospital de Dong Hoi y la ruta Ho Chi Minh, así como otras obras socioeconómicas. Además, el viaje simboliza la solidaridad y las ayudas desinteresadas de los movimientos internacionales en favor del país indochino.


Hasta la fecha, Cuba sigue con su actualización del modelo de desarrollo económico mientras que Vietnam persiste en su renovación nacional para el bienestar de sus pueblos. Los vínculos entre ambas partes se acercan al nivel que consideró el líder histórico de la revolución cubana Fidel Castro: “Las relaciones Vietnam – Cuba es un símbolo de la época”.









