Por Ángel Miguel Bastidas (periodista venezolano)
El pasado 19 de mayo, todo Vietnam recordó con la misma alegría de todos los años el natalicio de su líder. No sólo las principales ciudades celebraron numerosos eventos culturales, desde las escuelas primarias hasta la comuna más lejana entonaron cantos, y sobre todo exaltaron el pensamiento del líder que se entregó totalmente a la causa justa de su pueblo.
Los conductores políticos llamaron una vez más a tomar el marxismo-leninismo y la ideología de Ho Chi Minh como fundamento de su pensamiento y brújula para la acción diaria en la reconstrucción del país y encumbrarlo en el Sureste asiático una potencia económica.
Diariamente sentimos en el rincón de Hanoi donde vivimos, en Xuan La, que este es el mismo pueblo que acompañó al Tío Ho en la montaña, en ríos, en cuevas, combatiendo y sufriendo sin perder la alegría propia del revolucionario.
A las seis de la mañana, los parlantes del Comité Popular nos refresca la memoria con los acordes de la Internacional Comunista y el himno “Marcha al frente”, máximo símbolo musical de la Patria vietnamita.









