(VOVworld) - Desde hace tiempo un consultorio gratuito en la calle Kim Dong, distrito Hoang Mai, se ha convertido en una dirección conocida por citadinos de Hanoi. La primera persona que movilizó a los médicos jubilados para establecer esta clínica fue Truong Thi Hoi To. Generalmente cuando alguien se jubila descansa y dedica atención de hijos y nietos, sin embargo, la señora Hoi To consagra su tiempo a servir a la comunidad.

Truong Thi Hoi To fue subdirectora de la Escuela Superior de Medicina de Nam Dinh. Tras jubilarse en l992, numerosas policlínicas le invitaron a trabajar con un sueldo tentador, pero ella lo rechazó. Participó en la Asociación de la Cruz Roja del municipio Hai Ba Trung y visitó voluntariamente en bicicleta a familias pobres, ancianos, veteranos, y hogares beneficiados por políticas preferenciales para consultarles gratuitamente. Este trabajo le impulsó a abrir un dispensario fijo para consultar y tratar a más pacientes. Hoi To movilizó a otros 5 activistas sociales y enfermeros para crear un consultorio gratuito al servicio de los necesitados. Debido a que nada más dispone de una base material simple, su clínica solo ofrece algunos cuidados como tomar la pulsión arterial, controlar diabéticos, consultar clínicamente y tratar algunas enfermedades generales. En cuando a los enfermos graves, To y sus colegas les asesoran para acudir a hospitales y centros sanitarios prestigiosos. Ella dijo: “Como pertenezco al sector de la medicina, debo trabajar de corazón. Necesito una policlínica altruista para trabajar en todo cuanto pueda, comprender y amar más a los pobres, ya que ellos no entienden mucho de sus enfermedades. Yo que tengo más conocimientos, debo crear un dispensario para asesorarles”.

En los últimos 20 años, haya sol o lluvia, todos los lunes y jueves vienen viejos médicos a ofrecer consultas, dar medicinas y asesorar gratuitamente a decenas de miles de pacientes pobres. To dedica su pensión a esta tarea y moviliza recaudaciones de sus hijos y nietos para comprar equipos sanitarios y medicamentos para los humildes pacientes. To y sus colegas trabajaron incansablemente por los pobres y desafortunados. La enfermera Le Thi Soc, compartió: “Hoy día no son muchas las personas como la señora To quien desde l992 hasta la fecha, ha dedicado su fuerza y dinero a ayudar a los niños discapacitados. Aunque su asistencia financiera no es alta, ha donado de 300 a 500 mil dong para los niños de otros barrios y participado con entusiasmo en actividades sociales. Una persona fervorosa, sentimental, franca y sincera como To se ve muy poco”.

Gracias a la fama alcanzada el dispensario caritativo recibió a numerosos pacientes pobres y personas de edad avanzada y ella se convirtió en su familiar. Los médicos aquí son muy amables y abiertos con ellos, a la hora de aconsejarles y esclarecer sus dudas. Dang Thi Nhan en el barrio Giap Bat, distrito Hoang Mai, cuyo esposo e hijo están discapacitados y frecuentemente son tratados por To, expresó: “La médico To siempre prioriza a mi familia sabe que somos pobres y que tengo dos personas discapacitadas. Yo también padezco muchas enfermedades y diariamente ella me da medicinas y me recibe con simpatía”.
La imagen de la médico canosa de más de 80 años de edad consultando y explicando atentamente a los enfermos siempre deja gratas impresiones en las personas que vienen a esta clínica. Hoi To dijo “Mientras tengamos salud junto a mis viejos colegas continuaremos en esta labor caritativa”.









