Por esta razón, observadores internacionales valoran que Arabia Saudita aprovecharía este viaje de Obama para de nuevo poner en manifiesto estos temas, así como expresar su oposición ante el respaldo tanto de Estados Unidos como de Qatar al movimiento Hermandad Musulmana, Por otro lado, la actitud de Estados Unidos y el Occidente hacia las ambiciones nucleares de Irán y el expresado apoyo de Teherán a Siria ha aumentado las preocupaciones de Arabia Saudita sobre la seguridad en el Oriente Medio.
Dicen también que el presidente Barack Obama, por su parte, buscará en esta ocasión el fortalecimiento de las relaciones con Arabia Saudita, que parece redirigir su atención a países en Asia, en lugar de Estados Unidos como anteriormente, quedó demostrado por la última gira del príncipe Salman bin Abdulaziz Al Saud por Pakistán, India, China y Japón.
Hacia la distensión
Entendiendo las causas de ruptura en las relaciones Estados Unidos-Arabia Saudita, las autoridades norteamericanas han tomado el pasado 18 de marzo el primer paso para calmar a su aliado al pedir al gobierno de Siria cerrar su Embajada en Washington y sus Consulados en Michigan y Texas y retirar sus funcionarios diplomáticos del país para 31 de marzo.
Dos días después, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, en una reunión con el príncipe saudita Salman bin Sultan, destacó que Washington siempre concede gran importancia a los vínculos militares con Riad para garantizar la paz regional.
Luego, el presidente Obama también se comprometió a estrechar aún más los nexos con sus aliados en el Golfo, al recibir este martes al príncipe de Abu Dabi, Sheikh Mohamed bin Zayed.
Cabe decir que las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita han brindado enormes beneficios para cada parte, que en los últimos 70 años, Riad ha recibido la custodia de una de las mayores potencias militares del mundo, mientras que Washington cuenta con un abundante abastecimiento de petróleo y un socio cercano para profundizar su papel en Oriente Medio. Por ello, esta visita del presidente Barack Obama se califica de un avance en el proceso de eliminar los diferendos bilaterales.