
Según expertos, el ensayo nuclear de Corea del Norte debe centrar la agenda del encuentro entre ambos dirigentes, puesto que se trata de un asunto de interés común. En conversación telefónica del 13 de febrero, Barack Obama y Shinzo Abe compartieron criterios sobre cómo enfrentar la crisis con propuestas de aplicar sanciones más estrictas contra Pyongyang. El presidente norteamericano reafirmó los compromisos de apoyo militar a Japón, incluida la ampliación del sistema nacional de defensa antimisiles nucleares. Además, ambos países analizarán el flujo de los mercados financieros internacionales a Pyongyang.
De acuerdo con analistas, el impulso de la cooperación bilateral Japón – EEUU cosechará frutos, tras un prolongado estancamiento durante el anterior gobierno nipón. Hay que recordar que después de las elecciones parlamentarias realizadas en diciembre del año pasado, el primer ministro de Japón Shinzo Abe destacó la política nacional de fomentar la cooperación económica y de seguridad con Estados Unidos. Ya en el marco de la visita a Washington en enero de 2013, el canciller nipón, Fumio Kishida y la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton, coincidieron en la necesidad de profundizar las relaciones de socio estratégico entre las dos naciones en los próximos tiempos.

Mientras Tokio y Washington comparten el criterio de recrudecer sanciones contra Corea del Norte e impulsar la cooperación de seguridad bilateral, existe discrepancia en cuanto a la participación de Japón en los diálogos para ingresar en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica. Este es un gran obstáculo para el premier nipón en su visita a Estados Unidos. Según analistas, Abe debe mantener una positiva actitud en relación con dicho acuerdo para ganar el apoyo del gobierno de Obama. Sin embargo, este problema no es fácil de solucionar en Japón porque numerosos diputados, opositores y gubernamentales rechazan el mencionado pacto transpacífico por temor a que afecte el mercado agrícola nacional, sobre todo en arroz y alimentos de origen animal. Unas semanas antes de la visita de Abe a Estados Unidos, Tokio aceptó parcialmente los requisitos previos de Washington antes de participar en las negociaciones del Transpacífico, entre estos flexibilizar las restricciones en la importación de carne de res estadounidense, vigentes desde que se detectara la enfermedad de las vacas locas (encefalopatía espongiforme bovina) hace una década. No obstante, para Estados Unidos este acto de buena voluntad todavía resulta insuficiente.
El primer viaje de Shinzo Abe a Estados Unidos tras su asunción tiene lugar en medio de diferencias existentes entre ambos países. Sin embargo, se espera que esta visita mejore las relaciones bilaterales de alianza, congeladas bajo el anterior gobierno nipón.









