Después del anuncio de los resultados del referéndum, el primer ministro David Cameron anunció su dimisión. Al responder a la prensa, el jefe del Gobierno británico expresó su decepción, percibiendo que ya no es apropiado para guiar la nación en las nuevas circunstancias.
Mientras, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, anunció que este territorio considera que aún permanece al grupo comunitario.
Por su parte, el vicecanciller y el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel y Walter Steinmeir, calificaron el 23 de junio como el peor día del viejo continente.
En su lugar, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó que el bloque continental se esfuerza por manifestar su solidaridad tras la salida del Reino Unido de la agrupación.
Mientras, el canciller francés, Jean-Marc Ayrault considera que se trata de una decisión lamentosa, señalando a la vez que la Unión Europea debe recuperar la confianza sus ciudadanos.
En Holanda, el político ultraconversador, Geert Wilders, exhortó a su país a efectuar un similar referendo. Mientras las autoridades suizas crearon una línea telefónica para responder dudas de los pobladores y empresas radicadas en Gran Bretaña sobre las consecuencias del Brexit.









