En este evento, el director general de la FAO, Qu Dongyu, destacó que el mundo está presenciando un conflicto geopolítico que se traduce en una crisis sistémica con impacto directo en la red agrícola y alimentaria mundial.
Asimismo, señaló que el mayor impacto no será inmediato, sino que se hará evidente durante las fases de siembra y cosecha de 2026-2027, cuando los rendimientos se desplomen debido a la escasez de fertilizantes.
De igual modo, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, subrayó el impacto directo del cierre del estrecho de Ormuz, punto de tránsito de casi la mitad del comercio marítimo mundial de fertilizantes nitrogenados.
Esta situación disparó los precios de los fertilizantes hasta un 50%, asestando un duro golpe al sustento de millones de agricultores en todo el mundo. Pedro Sánchez llamó a la comunidad internacional a combatir con firmeza el hambre, ya que el conflicto actual está provocando desastres alimentarios de una magnitud sin precedentes.
Según la FAO, los países de África y Asia que dependen totalmente de las importaciones de alimentos se enfrentan a un doble impacto derivado de la inflación, la deuda pública y el fenómeno meteorológico extremo de El Niño.





