Si bien en el pasado la industria de defensa se centraba principalmente en la reparación, adaptación y fabricación de equipos básicos, las nuevas exigencias de la defensa nacional plantean hoy desafíos de otra magnitud. La guerra de alta tecnología, la ciberseguridad, la guerra electrónica y la inteligencia artificial están redefiniendo los modelos de defensa en numerosos países. En este contexto, la ciencia y la tecnología se han convertido en factores decisivos para elevar la autonomía de Vietnam y acelerar la modernización de su industria militar.

En varias empresas del sector, entre ellas la fábrica Z117, especializada en la producción de morteros, municiones silenciadas, chalecos antibalas y cascos de protección, las líneas de producción inteligentes sustituyen progresivamente los antiguos métodos manuales.

El coronel Trinh Hoang Thiep, director de la empresa Z117, adscrita al Departamento General de Industria de Defensa, explicó: “En la actualidad, el proceso de producción se encuentra prácticamente automatizado en su totalidad. Si antes cada máquina requería la presencia de dos operarios, hoy la labor del personal se centra fundamentalmente en la supervisión de los equipos y en el control de calidad, con el propósito de garantizar productos de la máxima fiabilidad”.

Junto con la modernización de equipos y procesos productivos, numerosas empresas han concentrado esfuerzos en investigar y dominar tecnologías clave en áreas como la electrónica militar, los radares, las telecomunicaciones, la ciberseguridad y los sistemas no tripulados. Muchas de estas tecnologías poseen además un importante carácter dual, con aplicaciones tanto militares como civiles.

El primer capitán Nguyen Van Sau, del Departamento de Investigación y Desarrollo de la fábrica Z113, unidad responsable del desarrollo de vehículos aéreos no tripulados (UAV) con aplicaciones en rescate y salvamento, afirmó: “Para dominar y desarrollar productos de alta tecnología, además de mantener una actitud proactiva en el estudio y la actualización constante de conocimientos, seguimos muy de cerca las tendencias de evolución de la tecnología militar mundial. Cuando los países más avanzados presentan nuevos productos, nosotros también investigamos con el objetivo de desarrollar equipos con prestaciones similares y niveles de calidad equiparables”.

La tendencia hacia las tecnologías de doble uso abre así nuevas perspectivas para la industria de defensa vietnamita. La modernización del sector ya no depende únicamente de incorporar más maquinaria o renovar las cadenas de producción. El elemento decisivo reside en la capacidad de dominar la ciencia y la tecnología, así como en el potencial innovador de los cuadros, ingenieros y militares vietnamitas.

El primer coronel y doctor Pham Tuan Hai, director del Instituto Tecnológico del Departamento General de Industria de Defensa, señaló: “Mantenemos un seguimiento permanente de las tendencias de desarrollo tecnológico en el mundo, así como de las necesidades de equipamiento del Ministerio de Defensa para el Ejército Popular de Vietnam. Hemos movilizado la inteligencia colectiva de los consejos científicos y de los especialistas con el fin de definir estrategias comunes y de largo alcance, tanto en investigación básica como aplicada. Asimismo, hemos constituido grupos de investigación especializados a partir de proyectos semilla impulsados por individuos y colectivos, con el propósito de diseñar y fabricar productos, armamento y equipos militares”.

En los últimos años, Vietnam ha logrado investigar, fabricar y dominar progresivamente numerosos productos de defensa “Make in Vietnam”, entre ellos sistemas de simulación con realidad virtual y aumentada (VR/AR), plataformas digitalizadas de mando operativo, aplicaciones de inteligencia artificial para el reconocimiento de objetivos y la vigilancia, así como tecnologías satelitales de observación al servicio de la defensa.

Sin embargo, el proceso de modernización tecnológica también afronta importantes desafíos. Vietnam sigue dependiendo de importaciones en determinadas tecnologías fundamentales; además, el país aún carece de suficientes recursos humanos altamente cualificados, mientras la tecnología militar mundial avanza a gran velocidad. Esta situación exige una cooperación más estrecha entre empresas de defensa, institutos de investigación, universidades y compañías tecnológicas civiles. En la era digital, la fortaleza de un país ya no se mide únicamente por la modernidad de su armamento, sino también por su capacidad de innovación y de dominio tecnológico.

Esta declaración fue reiterada por el viceprimer ministro y ministro de Defensa, Phan Van Giang, en una sesión de trabajo con el Departamento General de Industria de Defensa. El titular precisó: “Debemos lograr que una industria de defensa moderna actúe también como motor del desarrollo de la industria nacional. Esa es nuestra responsabilidad y nuestro deber. Para alcanzar ese objetivo resulta imprescindible contar con profesionales sólidamente formados, capaces de investigar en profundidad y de comprender de manera integral la industria de defensa”.

Desde las líneas automatizadas hasta los productos de alta tecnología “Make in Vietnam”, la industria de defensa vietnamita avanza hacia una nueva etapa sustentada en la ciencia, la tecnología y la aspiración de autonomía. Ese proceso no solo responde a las exigencias actuales de la defensa nacional, sino que también sienta las bases para elevar la capacidad industrial del país en el futuro.