(VOVworld) – El embajador Chris Stevens y otros 3 miembros de la delegación diplomática de EEUU han muerto tras el ataque de este miércoles con cohetes contra el consulado norteamericano en Libia. El asalto se produjo como protesta contra un vídeo realizado por un estadounidense de origen israelí, el cual fue considerado como una blasfemia contra el Islam y su fundador el profeta Mahoma. Manifestantes egipcios destrozaron la bandera de EEUU en El Cairo en protesta por la emisión de esa película. Intensas manifestaciones similares ocurrieron en medio de la conmemoración de los ataques del 11 de septiembre en EEUU, ahondando las diferencias entre ese país y Occidente y el mundo islámico que han resultado delicadas en las últimas décadas.
La película “Día del juicio internacional a Mahoma” se previó transmitirse en la televisión en ocasión del 11 aniversario del 11 de septiembre de EEUU. La difusión de esta cinta de 13 minutos de duración levantó de inmediato oleadas de protestas enérgicas en la comunidad musulmana. En Egipto, alrededor de 2 mil manifestantes se agruparon frente a la embajada de Washington, y participantes escalaron los muros de la sede diplomática, para arriar la bandera estadounidense y sustituirla por una enseña islámica negra. El Partido de Salafist Nour pidió que el Gobierno estadounidense prohíba la difusión de la película y ofrezca un perdón oficial, dijo su líder Ahmed Khalil.


No es la primera vez que los islámicos respondieron a lo que consideran “ofensas” a Mahoma con actos de represalias. En 2010, expresaron su indignación cuando un predicador religioso norteamericano, del Estado de Florida, quemó ejemplares del Corán. Manifestaciones sangrientas se produjeron por entonces contra las fuerzas de la ONU y la OTAN en Afganistán, que provocaron la muerte de numerosos extranjeros y levantaron una oleada de protestas contra EEUU y Occidente en el mundo musulmán. Durante décadas, los conflictos entre ambas partes, especialmente los ataques terroristas, se convirtieron en muros de distanciamiento. La campaña antiterrorista lanzada por Washington después del acontecimiento de 11 de septiembre intensificó las protestas islámicas contra ese país y Occidente. Una serie de países islámicos como Irán, Irak, Siria, Libia y Yemen fueron incluidos en el listado de refugios terroristas. La lucha contra este flagelo se expandió. 11 años después de aquel 11 de septiembre, EEUU se convirtió en el objetivo principal del islamismo extremista, aunque se haya aniquilado al cabecilla terrorista, Osama Bin Laden, y debilitado Al-Qaeda, mientras se expanden los valores democráticos en el mundo islámico desde la Primavera Árabe. Se critica a Washington por buscar la destrucción del mundo musulmán con su presencia militar en Afganistán e Irak, y apoyar a regimenes dictatoriales en la región, donde Israel, aliado cercano de EEUU, es una muestra evidente.
No se puede negar que desde que ocupa la jefatura de la Casa Blanca en enero de 2009, el presidente Barack Obama expresó en repetidas ocasiones su voluntad de construir “un puente de paz” con el mundo islámico, pero estos esfuerzos todavía no han logrado progresos, pues ya se vieron las discrepancias dentro de los propios EEUU y los corolarios políticos de gobiernos antecesores.
Es obvio que sólo un pequeño descuido puede encender el detonador de diferendos más abismales desde la venganza que viene del pasado, y el derrumbe de todos los esfuerzos por mejorar las relaciones de EEUU y Occidente con el mundo islámico. Para lograr esto ultimo, Barack Obama debe hacer más de lo comprometido y realizado. Pero puede no resultarle fácil en víspera de las próximas elecciones presidenciales de EEUU./.









