(VOVworld) - En los últimos días, Siria se mantuvo como un foco candente, atrayendo la atención de la comunidad internacional. Los analistas políticos advirtieron sobre el peligro de que estalle alli una guerra civil cuando las dudas sobre el éxito del plan de paz común de la ONU y la Liga Árabe aumentan cada día más. Desafiando los esfuerzos de la comunidad internacional y las recientes elecciones parlamentarias, la violencia crece en esta nación, empujándola a una situación difícil de controlar.
Otro nuevo suceso el 9 de mayo, el jefe de la misión de observadores de la ONU en Siria, mayor general Robert Mood escapó de la muerte en una explosión contra la caravana de vehículos que lo escoltaban hacia la cabecera de Daraa, escenario de inestabilidad en el Sur de ese país. El ataque disparó un alerta sobre el aumento de la violencia, ya que ahora las bombas y proyectiles no discriminan a persona alguna, incluso a los jefes de las fuerzas de supervisión del acuerdo sobre el cese del fuego de la ONU en Siria. La opinión pública se preocupa por el crecimiento de la violencia, que reducen las posibilidades de éxito del plan de paz propuesto por el enviado común de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan. Con anterioridad, el 8 de mayo, en sus declaraciones ante el Consejo de Seguridad de la organización mundial, Kofi Annan informó que el nivel de violencia en Siria ha descendido desde el despliegue de los observadores de la ONU. Sin embargo, tuvo que reconocer que tanto las fuerzas gubernamentales como los grupos armados opositores todavía no cesan totalmente sus actos de violencia. También advirtió que su plan de paz podría ser “la última oportunidad” para impedir la guerra civil. Según los observadores, si fracasa, no solo afectará seriamente a Siria, sino al mismo tiempo tendra consecuencias para toda la zona.

Con el respaldo de potencias extranjeras, las fuerzas rebeldes en Siria continúan realizando actos subversivos y retando al gobierno. Los comicios parlamentarios organizados el pasado día 7 de mayo fueron un ejemplo. Antes de las elecciones, los líderes opositores decidieron boicotearlas y considerarlas como una “maniobra” del presidente Bashar al Assad destinada a mantener su poder, al mismo tiempo llamaron a los electores a rechazarlas. Ocurrieron numerosos atentados con bombas, que provocaron grandes pérdidas como ocurrió durante los enfrentamientos en Aleppo y la capital de Damasco con decenas de muertos. El 6 de mayo, estallaron combates entre el ejército gubernamental y los francotiradores insurgentes en la provincia oriental de Deir Ezzor y otros lugares del país, en el que al menos 6 personas perdieran sus vidas. Sin embargo, con la aplicación de las necesarias medidas de seguridad los comicios se desarrollaron tranquilamente, aunque criticados por Washington como una “farsa” porque la violencia persistía.

La comunidad internacional está aunando sus fuerzas para impedir el peligro de estallar una guerra civil integral en Siria. De acuerdo con lo previsto, Kofi Annan volverá a ese país en las próximas semanas para convencer a las partes a cumplir el plan de paz. Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon exhortó a priorizar el rápido despliegue de los observadores de la ONU en Siria. Hasta el momento, l30 hombres fueron enviado al país árabe y esta cifra podrá llegar a 300 en este mes. La buena voluntad de la comunidad internacional traerá resultado, si todas las partes tienen el mismo objetivo por la prosperidad del país. Sin embargo, en la actual coyuntura no es fácil hacerlo./.









