Fuentes locales informaron de varias explosiones de gran intensidad registradas en la mañana de ese mismo día (hora local) en distintos puntos de la capital. La ofensiva se produjo apenas un día después de que Israel anunciara la suspensión temporal de ataques contra un importante yacimiento de gas iraní, en un contexto de creciente escalada, con Teherán intensificando sus represalias contra infraestructuras energéticas en la región del Golfo.
Al mismo tiempo, en los Emiratos Árabes Unidos, los sistemas de defensa aérea interceptaron varios objetivos en el cielo de Dubái durante la madrugada, lo que provocó fuertes detonaciones. El incidente coincidió con los preparativos de la población para la festividad del Eid al-Fitr, que marca el final del mes sagrado del Ramadán.
Por su parte, Irán mantuvo sus ataques con misiles contra Israel, lo que activó las sirenas de alerta en amplias zonas del norte del país hebreo, desde la ciudad de Haifa hasta la región de Galilea y áreas próximas a la frontera con el Líbano.









