Sesión de debate sobre las soluciones para proteger a la infancia en el entorno digital: “¿Debe priorizarse la educación temprana en competencias digitales o debe el Estado reforzar el control para proteger a los menores en internet?”. Foto: Wellspring |
El debate se enmarca en el Foro de Educación en Ciberseguridad Cyber Peace 2025, bajo el lema “Embajadores digitales: actuar con responsabilidad para construir un mundo digital seguro y humanista”. La iniciativa prolonga el impulso de la Convención de Hanói y de la campaña “No solo”.
Dos líneas argumentales marcan el pulso: una apuesta por formar a los jóvenes para que se protejan por sí mismos; la otra destaca la necesidad de un marco legal sólido ante amenazas cada vez más complejas.
Desde esta última posición, Le Tue Minh reconoce la solidez del equipo rival: “Creo que el equipo contrario ha explicado bien tanto la importancia de proteger a los menores como la necesidad de enseñarles a utilizar las redes sociales de forma adecuada. Por momentos, sus argumentos me hicieron dudar. Aun así, como nosotros defendemos la necesidad de una gestión por parte del Estado, mantenemos nuestra postura y seguimos el debate. Me siento muy orgullosa y feliz de que este año exista una Convención así y, aún más, de que su contenido se debata en mi propia escuela”.
Para Nguyen Khang Vy, la lección va más allá del resultado: “Para mí, la principal lección en ciberseguridad es la necesidad de estar atentos y, sobre todo, de ser conscientes de los problemas que existen. Internet parece un entorno seguro, pero encierra muchos riesgos. Por eso, como jóvenes, en una etapa en la que podemos aprender y leer más, debemos ampliar nuestra visión, con la motivación de aprender con rapidez y descubrir cosas nuevas. Esa es la mejor forma de evitar que esos riesgos nos afecten”.
Clase de Tecnologías de la Información y la Comunicación (ICT), impartida por el profesor Raynan. Foto: Wellspring |
El enfoque de Wellspring no se limita a actividades puntuales. El centro ha integrado los principios de la Convención de Hanói en su proyecto educativo, con contenidos de seguridad digital en asignaturas de habilidades para la vida y en tutorías.
Raynan, profesor de Tecnologías de la Información y la Comunicación, lo resume con claridad: “Creo que la Convención es una base con gran potencial, un punto de partida que puede extenderse a muchos otros ámbitos. En este sentido, puede apoyar a las escuelas. Al mismo tiempo, a través de su difusión, la seguridad en internet debe aplicarse en todos los centros educativos, a todo el alumnado, y no solo a los estudiantes”.
Los resultados empiezan a percibirse. Dao Thi Bich Diep, responsable de formación, aporta datos: “Recientemente realizamos una encuesta sobre el conocimiento del alumnado en el entorno digital y vimos que el 90 % ya comprende los aspectos más básicos de la ciberseguridad. Saben cómo protegerse e identificar situaciones de riesgo al navegar por internet”.
La iniciativa trasciende el propio centro. Alumnos de Wellspring actúan como transmisores de conocimiento. Nguyen Viet Linh, vicedirectora del programa vietnamita en secundaria, explicó: “El alumnado de noveno grado comparte también conocimientos sobre seguridad en internet, tecnología e inteligencia artificial con estudiantes de la escuela Sung Do, en Yen Bai (provincia de Lao Cai), y el proyecto sigue en marcha. Cuenta con dos sesiones semanales en línea: una de inglés y otra centrada en la seguridad en internet, la verificación de la información y la protección de la identidad digital”.
Sesión en línea entre estudiantes de noveno grado de Wellspring y alumnado de la escuela Sung Do (Yen Bai, provincia de Lao Cai), centrada en la seguridad en internet, la tecnología y la inteligencia artificial. Foto: Wellspring |
En esa misma línea, Dao Thi Thuy, responsable de habilidades para la vida y del proyecto “Happy Sharing - Happy Learning”, describió un diagnóstico común: “En el uso de las redes sociales, tanto los estudiantes de Sung Do como los de Wellspring se enfrentan a situaciones similares: mensajes de desconocidos que solicitan recargas de saldo, solicitudes de amistad de perfiles sospechosos o intentos de persuasión para participar en actividades que perciben como inseguras. A partir de estas experiencias compartidas, los estudiantes de ambas escuelas se muestran más abiertos y cercanos entre sí. El centro considera que no se trata de una actividad puntual, sino de un trabajo continuo que seguirá integrándose en las clases de habilidades para la vida, en las tutorías temáticas y en las actividades extracurriculares”.
Acompañados por sus docentes, los alumnos aprenden a reconocer riesgos, sortear trampas invisibles y moverse con criterio en el entorno digital. Una preparación que protege a cada familia y sienta las bases de una ciudadanía digital más consciente, más segura y, en última instancia, más humana.









