Los fondos se concentraron en sectores como la industria manufacturera, el comercio y los servicios, los bienes raíces, las finanzas y la banca, y la logística. Al mismo tiempo, la inversión europea comienza a extenderse hacia otros ámbitos, como la alta tecnología, la innovación y la economía verde.

Países Bajos, Francia y Alemania fueron los principales inversores, con unos 106,9 millones, 83,7 millones y 19,9 millones de dólares, respectivamente. En conjunto, aportaron el 97,4 % del capital registrado por las empresas de la UE durante el período.

Los requisitos en materia de tecnología, gestión, medio ambiente y desarrollo sostenible cobran cada vez mayor peso en las decisiones de inversión de las empresas europeas.

Esta tendencia coincide con la estrategia de Ciudad Ho Chi Minh de atraer proyectos de tecnología avanzada y alto valor añadido, que hagan un uso eficiente del suelo y la energía, reduzcan el impacto ambiental, tengan capacidad para transferir tecnología y establezcan vínculos con empresas nacionales.