Según Ghalibaf, “hasta que se cumplan estas condiciones, se reconozcan los derechos legítimos del pueblo iraní y Estados Unidos honre sus compromisos, no habrá posibilidad de retomar las negociaciones en el punto en que quedaron ni de reabrir el estrecho de Ormuz”.
El dirigente iraní también subrayó la necesidad de combinar la lucha con la negociación, recurriendo a la fuerza militar para hacer frente a las amenazas y a la diplomacia, cuando las circunstancias lo permitan, para consolidar los logros alcanzados en el campo de batalla.
Con anterioridad, Irán y Estados Unidos habían alcanzado en junio de 2026 un acuerdo para poner fin a las operaciones militares y establecer las condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Sin embargo, el entendimiento quedó posteriormente sin efecto debido a las diferencias entre ambas partes en torno a cuestiones marítimas y de seguridad relacionadas con esta estratégica vía navegable.
En relación con la situación en Irán, el Ejército de esa nación persa informó asimismo de que había recibido información sobre la decisión de Estados Unidos de reanudar su campaña de ataques contra el país, con la autorización de algunos países de la región. El Mando Central Unificado del Ejército iraní advirtió de que, si Washington continúa los ataques, Teherán responderá sin concesiones y empleará toda su capacidad contra los intereses y las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
La advertencia se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara el 20 de septiembre que la guerra con Irán había entrado en una fase decisiva. Trump afirmó que se producirían grandes cambios si Teherán no modificaba su comportamiento.




