El documento ratifica el respaldo político, militar, financiero y humanitario a ese país eslavo, así como el firme apoyo a su proceso de integración en la Unión Europea, que incluye la reanudación de las negociaciones restantes, prevista para septiembre u octubre de 2026.

Frente a los graves daños en la red eléctrica ucraniana, los países del NB8 se comprometieron además a cooperar en la reparación y protección de la infraestructura energética fundamental antes de la llegada del invierno, al tiempo que llamaron a sus socios internacionales a unirse a este proceso.

En el ámbito de la defensa, las partes acordaron impulsar la cooperación industrial mediante la producción conjunta de drones, sistemas de defensa antiaérea, municiones y tecnología militar estratégica, para ayudar a Ucrania a garantizar su sostenibilidad defensiva y acelerar su integración continental.