En el taller de reciclaje de vidrio Lo Lamp, fundado por Cao Minh Ngoc, de 25 años, en la comuna de Dong Van, provincia de Tuyen Quang, cada botella usada da comienzo a una nueva historia. Su iniciativa nació de su afición por coleccionar botellas desechadas y transformarlas en objetos de uso cotidiano. El joven compartió: “Cuando estudiaba en la universidad, me di cuenta de que la gente solía tirar las botellas después de utilizarlas, pese a que el vidrio es un material muy bonito. Empecé a investigar distintas formas de reciclarlas. El primer producto que hice fue una lámpara de noche. Después, seguí creando otros objetos, como cuadros en 3D, vasos y floreros a partir de botellas de vidrio”.
El proceso de reciclaje comprende varias etapas, desde la recogida y selección de las botellas hasta su limpieza, corte y lijado. Cada una requiere precisión y cuidado, ya que un golpe indebido puede hacer que el vidrio se rompa. Por ello, es imprescindible utilizar equipos de protección durante todo el proceso.
“Al principio, tenía que recoger las botellas de vidrio en cafeterías y restaurantes. Transportarlas hasta el taller también era bastante complicado. Además, cuando empecé a trabajar con este material, disponía de recursos económicos limitados”.
Entre las creaciones más destacadas del taller figuran los cuadros en 3D elaborados con fragmentos de botellas de vino. Sin embargo, su elaboración requiere mucho tiempo y dedicación.
“Al romper cada botella de vidrio, se obtienen fragmentos de formas diferentes que permiten crear distintas composiciones. A partir de ahí, tengo que imaginar cómo distribuirlos para conseguir un resultado estético y acorde con el estilo que busco. La parte más laboriosa del proceso es esperar a que se seque el pegamento una vez aplicado sobre el cuadro. La superficie empieza a secarse al cabo de entre 10 y 12 horas, pero el adhesivo necesita 24 horas para secarse por completo. Durante ese tiempo, hay que mantener el cuadro nivelado para evitar que el pegamento se desplace hacia un lado y procurar que no caiga polvo sobre la obra”, reveló Ngoc.
A diferencia del plástico, cuyo sistema de recogida y reciclaje está más desarrollado, el vidrio sigue planteando dificultades debido a su peso, su fragilidad y los elevados costes de transporte. Pese a estos obstáculos, el taller Lo Lamp recicla entre 200 y 300 botellas al mes.
Entre sus clientes figuran jóvenes, aficionados a la decoración de interiores, propietarios de cafeterías y alojamientos familiares, así como empresas. Minh Hang, residente en Hanói, afirmó: “Me gustan mucho los productos de vidrio reciclado por su creatividad. Cuando los utilizo, descubro que tienen una belleza propia y son prácticos en la vida cotidiana, ya sea como vasos, lámparas, cuadros u otros objetos decorativos”.
Además de elaborar objetos decorativos, el taller Lo Lamp organiza talleres prácticos en los que anima a los participantes a crear sus propias piezas a partir de botellas usadas y aprender el valor de la reutilización de materiales.
“Estoy cortando botellas de vidrio. Me gusta mucho esta actividad porque reciclar las botellas desechadas contribuye a mantener el medio ambiente más limpio y bonito”, dijo un joven participante.
“Creo lámparas originales de estilo clásico a partir de botellas de vidrio desechadas. Además, cada vez que termino un cuadro hecho con vidrio reciclado, siento que le estoy dando alma a la obra”, expresó otro.
De cara al futuro, Cao Minh Ngoc aspira a convertir el taller en un espacio creativo. “Quiero transmitir a los jóvenes el mensaje de que aquello que parece inservible puede tener una segunda vida. Las botellas de vidrio, por ejemplo, pueden reciclarse y transformarse en objetos atractivos, prácticos para el día a día y con un valor especial. También me preocupa su impacto en el medio ambiente, ya que el vidrio puede tardar millones de años en descomponerse. Por eso, espero que la gente deje de arrojar residuos de vidrio de forma indiscriminada al entorno”, manifestó.
En el taller Lo Lamp, crear obras artísticas con vidrio no solo significa reciclar materiales, sino también dar una nueva vida a fragmentos que guardan recuerdos. De este modo, el proyecto contribuye a fomentar la conciencia ambiental en la comunidad.








