Esta situación ha despertado preocupación internacional ante el riesgo de propagación transfronteriza de la enfermedad.

El buque MV Hondius partió el pasado 1 de abril desde la ciudad de Ushuaia, principal puerta de entrada turística hacia la Antártida, y recorrió varias islas del Atlántico Sur antes de arribar este martes al puerto de Rotterdam.

La compañía operadora del crucero, Oceanwide Expeditions, señaló que los datos médicos disponibles indican que el virus probablemente ya estaba presente antes de que los pasajeros embarcaran y que “no se originó por las condiciones del barco ni por las operaciones de la empresa”. El director general de la compañía, Remi Bouysset, afirmó además que “no existen indicios de que la fuente de contagio esté directamente relacionada con la embarcación”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) subrayó que el hantavirus no se transmite con facilidad, como ocurrió con la pandemia del covid-19, y que los contagios entre personas son extremadamente poco frecuentes.

Sin embargo, los especialistas han expresado preocupación debido a que los casos detectados en el crucero corresponden a la variante Andes, la única cepa del hantavirus que hasta ahora ha demostrado capacidad de transmisión de persona a persona.