El líder norcoreano, Kim Jong Un, supervisó personalmente el lanzamiento, efectuado en la madrugada del 3 de octubre. Según Pyongyang, el misil alcanzó un objetivo marítimo situado a unos 1.000 kilómetros. Kim destacó la importancia de mejorar la fiabilidad y eficacia del sistema para reforzar la capacidad de disuasión nuclear del país.
Previamente, el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur informó que había detectado el lanzamiento de un misil balístico desde Wonsan, en la provincia de Kangwon, que recorrió más de 700 kilómetros hacia el mar del Este.
Se trata del decimosexto lanzamiento de un misil balístico norcoreano en lo que va de año. El ensayo se produjo en un contexto de crecientes tensiones entre las dos Coreas, tras la explosión de una mina en la zona desmilitarizada (DMZ) el 21 de septiembre, que dejó tres soldados surcoreanos heridos, mientras los esfuerzos por reanudar el diálogo intercoreano siguen sin registrar avances.






