Se trata de la segunda operación militar consecutiva de Estados Unidos contra territorio iraní, una señal de que el alto el fuego ha dejado de surtir efecto y de que aumenta el riesgo de una reanudación del conflicto a gran escala.
En un comunicado, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), responsable de las operaciones en Oriente Medio, acusó a Irán de haber perpetrado recientemente ataques contra buques mercantes y embarcaciones civiles que transitaban por el estrecho de Ormuz.
Un día antes, las fuerzas estadounidenses ya habían llevado a cabo varias oleadas de ataques contra decenas de objetivos militares en el sur de Irán. El CENTCOM aseguró que la operación respondía al ataque iraní contra tres buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Horas después de los bombardeos, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra bases militares estadounidenses en Kuwait y Baréin.
Este constituye el primer enfrentamiento directo entre fuerzas estadounidenses e iraníes tras más de diez días de relativa calma. No obstante, esta nueva escalada apunta a un conflicto de mucha mayor intensidad.




