Los puntos clave de la agenda fueron el intercambio de prisioneros de guerra y la reubicación de la “Zona de Demostración”, un área específica en la que las fuerzas regulares libanesas asumen la jurisdicción en lugar del ejército israelí.
Las negociaciones entre los dos países, mediadas por Estados Unidos, se centraron principalmente en el canje de prisioneros. Ambas partes intercambiaron listas preliminares de prisioneros y Líbano instó a la pronta repatriación del primer grupo.
Además, Líbano presiona para ampliar la denominada “Zona de Demostración” en el sur del país, donde sus fuerzas regulares asumirían la jurisdicción en lugar del ejército israelí. En consecuencia, Líbano exigió la devolución de las regiones de Bint Jbeil y Khiam, así como de Zawtar Al-Gharbiya, Froun y Srifa, previamente acordadas. Sin embargo, ambas partes no lograron alcanzar un acuerdo definitivo sobre este asunto.
En otro hecho relacionado con la situación en Oriente Medio, ese mismo día los hutíes atacaron una base militar en la provincia de Marib y otras dos en la provincia de Hadramaut, causando la muerte de 38 soldados del Gobierno yemení y dejando 29 heridos.
El Ministerio de Defensa yemení declaró que respondería con firmeza a esta provocación armada de los rebeldes hutíes en el momento y lugar oportunos.







