Según los datos difundidos, el conflicto ha causado la muerte de más de 73.000 palestinos, ha dejado más de 173.500 heridos y ha destruido más del 90 % de las infraestructuras del enclave.

Entre las víctimas mortales figuran más de 21.500 niños y 12.500 mujeres. Un total de 2.700 familias fueron completamente exterminadas al no sobrevivir ninguno de sus integrantes. Además, más de 9.500 personas continúan desaparecidas y al menos 58.000 niños gazatíes han quedado huérfanos tras perder a uno o a ambos progenitores.

Los mil días de enfrentamientos también han destruido más de 410.000 viviendas, lo que ha dejado sin hogar y ha obligado a desplazarse a 1,9 millones de palestinos, cifra que representa cerca del 90 % de la población de Gaza.

La totalidad de las escuelas del enclave se ha visto afectada y 284 de ellas han quedado completamente destruidas. El sistema sanitario también ha sufrido graves daños, con al menos el 94 % de los centros de salud afectados.

El 7 de octubre de 2023, el ejército israelí lanzó una ofensiva militar contra la Franja de Gaza pocas horas después de que el movimiento Hamás llevara a cabo un ataque sorpresa en el sur de Israel, en el que murieron unas 1.200 personas y más de 250 fueron tomadas como rehenes.

Además de las graves pérdidas humanas y materiales en Gaza, el conflicto entre el ejército israelí y Hamás desencadenó enfrentamientos entre Israel y el grupo Hezbolá en el Líbano, el movimiento Hutí en Yemen y, especialmente, con la República Islámica de Irán.