A lo largo de la historia, el budismo ha acompañado siempre al país, manteniendo un estrecho vínculo con el pueblo y promoviendo la tradición de proteger la nación, velar por el bienestar de la población y tomar el Dharma como guía. Esta constituye una valiosa tradición del pueblo vietnamita.
En numerosas ocasiones, la Asamblea Nacional y los Consejos Populares han contado con la participación de delegados budistas vietnamitas. El Partido y el Estado conceden siempre gran atención a los asuntos religiosos.
Tran Thanh Man reconoció y valoró altamente las contribuciones de la Sangha Budista de Vietnam durante los últimos años en la implementación de las directrices y políticas del Partido, contribuyendo así al desarrollo socioeconómico del país.
Asimismo, destacó la activa participación de la Sangha Budista en actividades benéficas y sociales, como la construcción de viviendas de solidaridad, la protección del medio ambiente y la prevención y mitigación de desastres naturales.





