Al responder a una pregunta formulada por un representante del Instituto de Estudios del Sudeste Asiático de Singapur sobre el impacto de la reorganización administrativa en la política exterior vietnamita, To Lam destacó que el país impulsa una profunda reforma institucional destinada a reforzar su capacidad de gobernanza y competitividad.
“Vietnam está impulsando una profunda reorganización de su aparato estatal, al tiempo que perfecciona su marco institucional y refuerza la eficacia de la gobernanza nacional. El propósito es generar nuevos motores de crecimiento y fortalecer la competitividad y la capacidad de adaptación del país ante un contexto internacional caracterizado por transformaciones rápidas y complejas. Estas reformas no modifican los principios fundamentales de nuestra política exterior; antes bien, nos permitirán aplicar con mayor eficacia una diplomacia independiente y autónoma, así como una política de relaciones exteriores multilateral y diversificada. Un Vietnam más dinámico, moderno y bien gobernado será también un socio más fiable, comprometido y responsable para la región y para la comunidad internacional”, afirmó.
El dirigente vietnamita subrayó que la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) constituye el ámbito estratégico más directamente vinculado a la paz, la estabilidad y el desarrollo de Vietnam. A su juicio, una ASEAN cohesionada, resiliente y capaz de preservar su papel central seguirá siendo uno de los pilares fundamentales de la estabilidad y la prosperidad en la región indopacífica.
En relación con el desarrollo científico y tecnológico, varios delegados plantearon preguntas sobre el auge de la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes, así como sobre los retos y oportunidades que representan para Vietnam.
To Lam señaló que el país considera prioritario impulsar tres grandes grupos de normas y principios.
“En primer lugar, debemos garantizar la responsabilidad y el control humanos sobre aquellas decisiones que puedan tener consecuencias relevantes para la seguridad, especialmente en el ámbito de la defensa. Cuanto más avanzada sea una tecnología, más claramente deberán definirse las responsabilidades humanas y más rigurosos deberán ser los mecanismos de supervisión, particularmente en el caso de la inteligencia artificial. En segundo lugar, es necesario proteger las infraestructuras críticas y los espacios civiles frente a posibles ataques o actos de sabotaje. Esto incluye sectores esenciales como la sanidad, la energía, las finanzas, los puertos, los sistemas de datos y otros servicios indispensables para la ciudadanía. En tercer lugar, debemos fomentar la transparencia, el intercambio de información y la construcción de confianza mediante el diálogo. Es preciso promover estándares técnicos y principios voluntarios que permitan avanzar gradualmente hacia marcos normativos más sólidos a medida que se amplíe el consenso internacional. Al mismo tiempo, debemos aprovechar los avances científicos y tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, para impulsar el desarrollo económico y reforzar las capacidades de defensa y seguridad”, subrayó.
La vigésimo tercera edición del Diálogo Shangri-La se celebra en Singapur del 29 al 31 de mayo de 2026, con la participación de más de 550 representantes de instituciones de defensa y seguridad de 44 países.
Organizado por primera vez en 2002 por iniciativa del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), el foro se ha consolidado como uno de los principales espacios de debate sobre las cuestiones estratégicas y de seguridad más relevantes del mundo.





