En esta sesión, el secretario general del Partido Comunista y jefe de Estado, To Lam, fue proclamado presidente honorario de la organización.

El dirigente destacó que la labor humanitaria no debe limitarse a la asistencia en desastres naturales, epidemias y accidentes, sino que debe formar parte de la estrategia de desarrollo humano, garantía de la seguridad social, gestión de riesgos y elevación de la resiliencia de la comunidad.

Pidió a la Cruz Roja continuar potenciando su papel de puente y coordinador de las actividades humanitarias, acelerar la construcción de una base de datos humanitarios integrada a las bases de datos nacionales y al sistema de seguridad social, así como ampliar la cooperación internacional.

Además, propuso: “Hay que renovar la gestión de las actividades humanitarias, movilizando y usando con eficiencia los recursos de la sociedad. La confianza debe ser considerada como el recurso más valioso de las operaciones humanitarias. Por eso, la Cruz Roja necesita enaltecer la transparencia, la integridad y la responsabilidad de rendir cuentas. Todas las recaudaciones deben ser recibidas, gestionadas y distribuidas en función de sus objetivos. Los donantes tienen derecho a saber cómo se utilizan sus donaciones, a quiénes benefician y cuál es su impacto, mientras que los asistidos tienen derecho a opinar sobre la conveniencia, la equidad y la oportunidad de esa ayuda. El impacto de la ayuda humanitaria no se mide solo por el valor del dinero movilizado, la cantidad de paquetes de apoyo o el número de personas beneficiadas, sino por los cambios concretos que genera en la vida de las personas, la recuperación de sus medios de vida, la reducción de los daños y la capacidad de garantizar que la ayuda llegue a quienes la necesitan a tiempo”.

La nueva dirección de la Cruz Roja para el periodo 2026-2031 se presentó con 85 integrantes, de ellos Do Thi Thu Thao fue reelegida su presidenta.