Durante el acto, el Teniente General Tran Ngoc Quyen, comisario político de la Fuerza Aérea y de Defensa Antiaérea —unidad responsable del traslado—, subrayó que la búsqueda e identificación de los mártires de guerra constituye una tarea política de máxima relevancia, así como un deber moral enmarcado en la tradición nacional de “al beber el agua, se recuerda la fuente”.
Según el alto oficial, cada hallazgo y cada mártir identificado significa una familia reencontrada, un duelo compartido y un capítulo de la historia preservado en su totalidad.
“La realización de esta tarea no es una simple operación de transporte, sino un cometido de profundo significado político y humanitario. Asumimos esta misión con la máxima responsabilidad política y respondiendo a una orden del corazón”, expresó Ngoc Quyen.
Tras la ceremonia de ofrenda de incienso, las más de 7.000 muestras fueron transferidas a la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam para proceder a las pruebas genéticas e identificación de los mártires.




